Cuando se juzgan diversos equipos de épocas diferentes, la barrera del tiempo, las circunstancias y los momentos hacen que las comparaciones resulten complicadas. Para hacer simple la comparación, uno podría acudir a la simpleza de comparar los logros y a nivel de selecciones hay solo dos equipos que entrarían a competir; la del Tercer Lugar el 62, que además clasificó al mundial del 66 y la actual generación que ha ganado el único título a nivel de selecciones en cualquier categoría.
Así las cosas, la discusión es si vale más un tercer lugar a nivel mundial o un titulo de América ganado al reciente finalista del mundo. Quizá haya que ahondar un poco más en la comparación para ver si es posible decantarse por una.
En primer término, la generación del 62, en su mundial de local terminó con 4 victorias y dos derrotas, sin dudas una tremenda campaña contra uno de los mejores Brasil de la historia, aunque sin Pelé. La selección no sostuvo con los años, un nivel destacado y si bien clasificó al mundial de Inglaterra, en la competencia estuvo lejos de lograr repetir el mismo nivel que cuatro años antes. Terminó con un punto, dos derrotas y un empate. A nivel sudamericano, cerrando la década en 1967 se logró un tercer lugar. Por logros, fue una generación destacada y posiblemente mereció coronarse y tuvo la oportunidad de hacerlo en 1963 en Bolivia, pero por razones políticas no se asistió a ese sudamericano y la historia es la que es.
La generación actual puede situar su arranque tras la clasificatoria de 2005 y la lamentable Copa América de 2007. Con la simiente de las generaciones Sub-20 de 2005 y 2007 conducidas por Sulantay y el inestimable aporte de Marcelo Bielsa, quien hizo que La Roja jugara a otra cosa. Vidal, Sánchez y Medel fueron los primeros que hablaron de ganar un mundial y se pararon de igual a igual contra cualquiera. Se le ganó a Argentina por primera vez por los puntos, se logró un segundo lugar en las eliminatorias y se clasificó de forma clara al mundial de 2010. En la Copa del mundo se ganó dos partidos por primera vez en casi 50 años, se pasó a segunda vuelta y se perdió claramente con Brasil. Luego de la salida de Bielsa y el interregno de Borgui con fracaso en Copa América 2011 incluido, llegó Jorge Sampaoli precedido de los mejores resultados de la U en su historia.
Tras un comienzo vacilante, se retomó el sistema de Bielsa, pero con varios matices propios, se clasificó de forma inédita a un segundo mundial vía eliminatorias. Ya en Brasil 2014 se ganó dos partidos, eliminando en uno de ellos a la vigente campeona del mundo, España, y se perdió por penales con el anfitrión en Maracaná. Se mejoró estadística y futbolísticamente lo hecho en 2010 y se consolidó una forma de juego vertical, ofensiva e intensa, nunca vista en nuestro clásico historial de fútbol de toque insulso de la escuela de Salah y compañía.
En la Copa América 2015 se ganó el título de manera invicta, con 13 goles a favor y 4 en contra, sacando el máximo de provecho a jugadores destacados y otros no tanto. Con una generación relativamente joven, con una media de edad entre 26 y 30 años y aún con años por delante, esta ya es la mejor generación de nuestra historia. Lo que venga, sólo puede sumar y si los resultados empeoran, no quitaran nada de lo logrado. Minimizar este hecho, relativizarlo o apelar a la nostalgia memoriosa es un mal recurso y a la luz de los hechos expuestos huele a resentimiento añejo. Sería mucho más loable y hablaría bien de las generaciones pasadas reconocer y alegrarse del éxito de estos futbolistas y reconocer que el nuevo siglo es de los jóvenes.
El periodista y escritor Luis Urrutia O’Nell (Chomsky), opina lo contrario
Es propio de los jóvenes creer que el mundo empezó a girar con ellos. Y como son adoradores del presente, caen fácilmente en la fiebre de
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
los medios de calificar lo actual como lo más grande de todas las épocas. ¿Es esta la mejor generación de futbolistas de la historia? No.
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
Si comparamos logros, ninguna como la que obtuvo el tercer puesto en la Copa del Mundo 1962. Está demás recalcar que un océano es más grande
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
que un río, así pues un torneo sudamericano no puede ser más que un Mundial. Y en 1962 competían únicamente las 16 mejores selecciones,
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no 32 como ahora. Y Chile cotejó con tres campeones del mundo: Italia, Alemania Federal y Brasil;
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eliminó a Unión Soviética, campeón de Europa 1960, y a Yugoslavia, medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960.
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No se midió con Honduras como en Sudáfrica 2010 ni con Australia como en Brasil 2014…
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
Si comparamos calidad futbolística, ningún plantel como el que viajó a Alemania Federal 1974. Anote: Elías Figueroa, Alberto Quintano,
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
Antonio Arias, Juan Rodríguez, Guillermo Páez, Francisco Valdés, Carlos Reinoso, Carlos Caszely, Sergio Ahumada, Leonardo Véliz,
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
Esa manía de pisotear el pasado y ensalzar el presente la advertí hace años en un colega especialista en tenis, que fue variando su elección
— Luis Urrutia O’Nell (@Chomsky_Chile) July 5, 2015
