El humilde partido de Arturo Erasmo Vidal

El humilde partido de Arturo Erasmo Vidal

Parto indicando que yo soy uno de los que estaba de acuerdo con la expulsión de Arturo Vidal de La Roja luego de la cagada que se mandó. Sigo creyendo que fue una falta de respeto y que no merecía seguir en el equipo, especialmente si consideramos que no era primera vez que la cagaba. Pese a eso, no soy nadie para subirle o bajarle el pulgar, algo que se decidió dentro de JPD y que ya es tema viejo a esta altura del partido.

Ayer viernes fui a estadio con la intensión de ver lo que pasaría con Arturo Vidal, su presencia o no como titular, la recepción del público y su rendimiento en la cancha. Era momento de volver a pensar en lo futbolístico.

Más titular que nunca

Lo primero que me sorprendió, pero lo entendí completamente, fue su inclusión como titular. Si el perdón de Jorge Sampaoli llegó horas después del incidente, no tenía sentido dejarlo “castigado” en la banca. Lo único que lo podía justificar era cuidarlo de una posible tarjeta amarilla, cosa que igual ocurrió al sacarlo en el entretiempo y no arriesgarlo innecesariamente.

Fue el Rey para la gente

Lo otro que había que ver era el recibimiento de la gente. El público que fue al Nacional ovacionó a Vidal desde el primer momento en que lo nombraron por los parlantes del estadio. Luego, al salir al calentamiento previo, nuevamente se ganó los aplausos. En general, todas sus intervenciones llevaron el apoyo del estadio completo, lo que Vidal agradeció saludando al público en varias oportunidades.

El Rey Arturo volvió a su castillo y el pueblo le entregó su cariño.

Mantuvo su nivel, pero con humildad

Arturo Vidal siempre se ha caracterizado por ser un jugador de carácter y ese perfil lo lleva a ser impetuoso dentro del campo. Ante Bolivia, se vio un jugador mucho más reposado, que hizo el partido que tenía que hacer, mucho más colaborativo y de menos roce (seguramente consciente de la tarjeta amarilla que tenía), sin esa “prepotencia” que a veces muestra y que empuja al equipo en muchas oportunidades. El volante de la Juventus hizo un buen partido y fue reemplazado en el entretiempo.

Arturo Vidal sabía que esa humildad demostrada cuando pidió disculpas llorando, tenía que permanecer por este partido, concentrarse en ser un aporte al grupo y no mandarse una cagada (dentro de la cancha).

Arturo Vidal sabe lo valioso que es y lo importante que era este partido para reencontrarse con la gente. De ahora en adelante, el Rey Arturo podrá volver a concentrarse para ir por la copa.

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