Fue un partido con más patadas que llegadas a los arcos, 90 minutos donde Argentina siempre tomó la iniciativa frente al clásico juego uruguayo, de mucho roce y discusiones pero poco fútbol.
La albiceleste venía de empatar ante Paraguay, un resultado inesperado por como se dio el partido y que condicionó esta segunda jornada donde la obligación era sumar tres puntos. Uruguay por su parte hizo la tarea ante Jamaica y no veía con malos ojos sacar un punto ante la escuadra de Lionel Messi.
Con ambos planteamientos sobre el campo de juego, el partido avanzó de manera interrumpida, con pocas llegadas profundas en el primer tiempo y con Argentina muy desconectada. Lionel Messi, la máxima figura, tuvo una noche muy opaca, algo que se extendió a sus compañeros en ofensiva, quienes no lograban romper el entramado defensivo de los celestes.
Uruguay renunció al ataque y lo dejó supeditado a una pelota detenida o un pase largo milagroso. La idea era anular a los argentinos en su faceta ofensiva y lo estaban consiguiendo sin problemas.
Ya en el complemento, el fútbol seguía quedando en segundo plano, Uruguay comenzaba a sacar de sus casillas a varios jugadores rivales y no había nadie que pusiera algo de claridad para intentar marcar diferencias en la cancha de La Portada. En eso estaba el partido cuando llegó el minuto mágico para Argentina, donde hubo un jugador que tomó la iniciativa y le sacó partido.
Minuto 56 de partido, Javier Pastore con el balón y en dos jugadas consecutivas notables, habilita a Sabaleta por derecha, lo que finaliza con un centro preciso para Agüero quien se anticipó a sus marcadores para anotar el 1 a 0 de cabeza. Golazo de Argentina, totalmente merecido.
Desde ese momento, la albiceleste no pudo manejar el ritmo a su antojo, Uruguay comenzó a salir de su zona y el partido se complicó para los de Martino. Los charrúas estuvieron muy cerca de igualar el marcador, los fantasmas de Paraguay parecían revivir por el desorden que mostró la defensa Argentina en los últimos minutos, pero ahí fue donde apareció el portero Romero para salvar a su selección en repetidas oportunidades.
El epílogo del encuentro tuvo emociones varias, Argentina desaprovechó un par de contragolpes y la celeste luchaba hasta el límite de sus fuerzas y capacidades. Ambos equipos se entregaron por completo y eso fue agradecido por todo el mundo, en un nuevo clásico del río de La Plata, que esta vez tuvo un final positivo para Argentina.


