El pobre nivel de la competencia local

El pobre nivel de la competencia local

La Copa Libertadores ha dejado en evidencia a nuestro fútbol a nivel continental. En especial los últimos partidos, donde la diferencia de velocidad fue tan evidente que parecíamos equipos de tercera ante equipos de primera categoría. Lo peor de todo, fue que viendo los últimos partidos de los dos planteles más caros del fútbol chileno, no se vio por donde podían hacer daño a buenos equipos extranjeros, ni siquiera hablamos de grandes equipos extranjeros.

Se ha alegado por parte de periodistas, DT y jugadores que los equipos con los que se compiten tienen una inversión superior a nuestros clubes.

¿Es un problema de dinero?

Según lo que pude investigar, Montevideo Wanderers maneja un presupuesto mensual de alrededor de 100.000 dólares mensuales, es decir, poco más de $60.000.000 y su jugador mejor pagado gana cerca de 6.500 dólares, unos $4.000.000 de pesos mensuales. Es decir, los uruguayos son un equipo que gasta menos que Palestino, ya que los árabes invierten $75.000.000 al mes.

Otro ejemplo es Emelec, que ganó sus dos choques a la U sin despeinarse e invierte en su plantilla anualmente 10 millones de dólares. El cuadro azul gasta sólo en salarios unos 6 millones de dólares, más la inversión en contrataciones, que este año ha llegado a cerca de 4 millones de dólares. Como se ve no hay  diferencias presupuestarias entre uno y otro.

Por otra parte, vimos a equipos como Universitario de Sucre, donde juega el arquero chileno Raúl Olivares, desechado por varios clubes de la Primera División, que ha entrado en Octavos de final con un presupuesto mensual de 80 mil dólares.  Si sumamos a lo anterior que en la historia reciente vimos a equipos como Nacional de Paraguay, Bolivar de la Paz y Libertad de Paraguay jugando instancias decisivas de la Copa, tenemos que asumir que el problema no es económico.

En nuestra primera división un equipo chico como Palestino gasta al nivel de un grande de Bolivia, mientras que la U y Colo Colo a nivel de cualquier equipo grande de Ecuador, Colombia, Paraguay o Uruguay, con peores resultados. No estamos a nivel de Argentina y menos de Brasil, pero nadie en Sudamérica lo está y se les compite igual y a veces con buen éxito.

El problema NO es el dinero, los equipos chilenos gastan y reciben mucho dinero, más que hace 10 años y en un nivel similar a los tiempos del dinero dulce de los 90. La diferencia es que en los 90, esa plata se tradujo en quizá la mejor época de nuestro clubes a nivel internacional. Hoy se gasta mal, se juega mal y nos va peor.

¿Culpables? Muchos y con distinto grado. Los dirigentes de las S.A. se han conformado con el mediocre nivel interno para salvar la imagen del “producto”, y eso incluye a la ANFP, que se ha escondido tras los relativos éxitos de la selección. En efecto, Sergio Jadue habla de que Chile es un gran fútbol, pero ese fútbol es sostenido por el rendimiento de 6 o 7 jugadores de élite que han hecho su carrera en Europa y por el buen trabajo primero de Marcelo Bielsa y ahora de Jorge Sampaoli. El nivel auténtico del fútbol local se ve probando a uno de los campeones del 2014 con el campeón ecuatoriano y el saldo fue dos derrotas, 3 goles en contra y 0 a favor, ese es el real nivel.

Los DT tampoco lo hacen mejor; las excusas de Tapia acerca de que el formato de competencia no favorecen la participación de los clubes chilenos, son vergonzosas. Héctor Tapia estaba ya a cargo en julio de 2014, cuando todo esto se sabía y planificó mal. Trajo a dos ex jugadores como Maldonado (su amigo) y Figueroa y no quiso a Carlos Muñoz que le aseguraba recambio arriba. Así le fue, perdió porque le faltó plantel, tal y como todos quienes han visto algo de fútbol podían prever. Martín Lasarte tampoco tiene excusas, un plantel muy largo, con jugadores de relleno y con cupos limitados trajo dos jugadores que no han hecho ninguna diferencia. Pablo Guede puede salir menos dañado en la comparación, pero tampoco se puede ignorar que no le pudo ganar a un equipo de tono menor en Uruguay y con un presupuesto menor a Palestino, todo lo demás que se diga es verso.

El periodismo es otro que debería revisar sus comentarios y conocimientos en esta situación. Postulan a 50 jugadores por semana a la selección, si un equipo gana dos partidos hablan de “el gran momento de Tricolor de Paine” y demuestran una ignorancia total de las demás competencias del continente.

Nosotros como hinchas también nos tragamos muchas veces la parafernalia de los periodistas y al calor de la pasión preferimos ignorar la lentitud del juego, la poca intensidad de los jugadores y las fallas tácticas infantiles que son regla general en cada fin de semana. La diferencia es que el hincha quizá influye, pero no decide.

No creo que nuestros jugadores sean potencialmente peores que los ecuatorianos o paraguayos, como lo han demostrado muchos que salen y compiten a buen nivel fuera de Chile. Pero nuestros jugadores necesitan mayor intensidad, más competitividad, más disciplina táctica y mejor preparación. El futbolista chileno no es particularmente talentoso, pero si técnico y si se le exige puede ser disciplinado y esforzado. Sin embargo, si los jugadores chilenos se les baja la vara, harán el mínimo esfuerzo y el resultado es la competencia paupérrima que vemos en la actualidad.

¿Soluciones?

Pasarían por autocrítica de dirigentes, jugadores, DT’s y periodistas. De estos estamentos, los más influyentes en el problema son los dirigentes, mientras que los DT’s son los menos permeables al cambio y sobre todo los técnicos que actúan más a la defensiva. Hace un rato escuché a Luis Pérez (que se supone que viene con ideas nuevas y quiere una oportunidad en Primera B) decir que Bonini no le parecía un buen PF para Colo Colo, porque no está identificado con el club. ¿Qué clase de argumento profesional es ese? Y después se preguntan porque se buscan los técnicos en Argentina.

Fuentes de los datos: Página Siete | Pancho Sagredo (!) | La República 

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