Estas líneas las escribí hace un tiempo, cuando fui a la final del torneo clausura 2007 Universidad de Concepción-Colo Colo, donde la falta de identidad del hincha penquista me pareció bastante vergonzosa. Lo reproduzco y actualizo ahora, con el fin de que podamos discutir con altura de miras sobre el desarrollo global de nuestro fútbol. Obviamente este análisis puede extrapolarse tranquilamente a otras regiones. Quizá la que se salva es la Quinta, ya que hay bastante identidad con los equipos de la zona. Mi opinión se centra más que nada en la VIII Región que es donde crecí y obviamente el caso que conozco más de cerca. Ahí vamos…
Una de las épocas más añoradas del fútbol de la octava región es la década de los 50 y principios de los 60, la que muchos en la zona señalan como la mejor de este deporte para la cuenca del Bio Bio. En esta época paradojalmente los clubes de la zona no era 100% profesionales, sino que en gran parte selecciones más o menos amateur: Esta es la época en que se jugó el “Torneo Regional”. Aunque para ser rigurosos en el caso de los equipos asociados a determinadas industrias (caso de Minas Lota o Federico Schwager, con ENACAR y la Cabónifera Schwager respectivamente), el ser jugador le otorgaba ventajas en bonos y permisos especiales. Algunos de los equipos que participaban de esta competencia eran Minas Lota, Ñublense, Fernández Vial, Schwager, Vipla, Fanaloza, Naval, Fiap y Lord Cochrane. Estos equipos jugaban en más o menos los mismos estadios que la región tiene hasta hoy, salvo por los equipos de Concepción, que no tuvieron un estadios de importancia hasta 1962.Los antecedentes que tengo hablan de un campeonato apasionante, con estadios llenos y una competencia autárquica con respecto al campeonato nacional que se jugaba al norte del país. La situación comenzó a cambiar cuando los equipos de la zona comenzaron a considerar la posibilidad de jugar el campeonato nacional. Para ello debían apuntar por instituciones más poderosas, lo que dio origen a Deportes Concepción como la unión de varios equipos y a Lota Schwager, mediante la fusión de Minas Lota y Federico Schwager. En la época de que hablamos las asistencias a los estadios no decayeron, ya que un partido entre Lota Schwager y Deportes Concepción logró arrastrar más de 39.000 espectadores. Incluso se dio un record de asistencia a un partido Concepción – Huallipato con más de 41.000, la más alta asistencia registrada en el Municipal de Collao.
Ahora, con estos antecedentes, cabe preguntarse ¿cómo el fútbol de la región no capitalizó tal pasión por sus equipos?
Para mi el problema tiene varias causas. Una es la vinculación y consiguiente dependencias de varios clubes a determinadas empresas. Con ello, la crisis de un sector industrial (el carbón en el caso de Lota Schwager o la quiebra de Lozapenco para el equipo homónimo), impacta de manera decisiva en la suerte de los equipos. Otras veces la causa es la perdida del apoyo de la institución que le dio origen como es el caso de Naval de Talcahuano y la Armada de Chile. Sin embargo estas explicaciones sólo justifican la pobre historia de algunas de las instituciones de la zona. El carácter poco exitoso de los equipos de Concepción y Talcahuano no puede ser explicado por estos factores. Ni Fernández Vial, ni Deportes Concepción, ni Huachipato (que sigue teniendo el apoyo de la CAP), se han vinculado a empresas quebradas que expliquen su decadencia (Fernández Vial) o su falta de desarrollo y arrastre masivo (los otros dos). En mi opinión (en negritas, es mi opinión y pretendo que esto sirva de punto de partida para la discusión) esta situación se debe en mayor medida a dos factores: Los clubes requieren un nacimiento con cierta épica o con alguna idea fuerza que los marque. Es el caso de clubes como Colo Colo, con la rebeldía de Magallanes y la historia de David Arellano. La U de Chile está marcada por las gestas del “Ballet Azul” (y el apoyo de la mayor casa de estudios de país, en su origen), que van más allá del éxito deportivo. En el fútbol internacional tenemos el caso del Celtic la idea fuerza es crear un refugio para irlandeses católicos en la Glasgow industrial de fines del siglo XIX, perseguidos por los protestantes; el Barcelona es un grande por que era el bastión del antifranquismo y ahora del sentimiento nacional catalán (me da igual que sea correcto o no, sólo presento el factor); o el Athletic de Bilbao que sigue fiel a una filosofía particular.
Me parece que los clubes de la VIII no son identificables con alguna idea fuerza o con una gesta épica, lo que da unidad y cohesión a un grupo que va tras un símbolo, que siempre es más que una pelota en movimiento. Esa mística podría tenerla Lota Schwager, por la historia de la zona y los símbolos significativos de esta institución (la lamparita y el carro minero). Sin embargo, las circunstancias económicas de la zona del carbón condicionan el desarrollo de mi equipo, además de las malas administraciones. El otro equipo que podría haber explotado esta veta, era Fernández Vial, pero nunca ha trascendido o ha sido aprovechado de manera significativa y ahora está hundido en Tercera División.
El segundo factor es un poco obvio y es la ausencia de una secuencia de significativos logros deportivos. Subrayo secuencia, no éxitos efímeros y particulares, como Huachipato 74 o las clasificaciones a la Libertadores de Deportes Concepción y la final de Universidad de Concepción. La Juventus se hizo grande a punta de campeonatos, porque el más popular de la ciudad de Turín es el Torino. El Liverpool tiene un origen artificial, cuando el dueño de Anfield se quedó sin el Everton que era el que jugaba de local en su estadio, por lo que “fabricó” un equipo para darle razón de ser al estadio y a punta de triunfos se transformó en un grande. Otro tanto puede decirse de Cobreloa.
Aquí llegamos a un punto crucial, si no hay un factor de origen que arrastre hinchas o una gesta que genere una mística popular, hay que conquistar títulos y para eso hay que invertir. ¿Que no es sustentable en Concepción? Me parece absurdo. Concepción es una zona que en su área metropolitana tiene una población de 740.000 habitantes. Si agregamos las demás ciudades de los alrededores tenemos una masa de más de 1.000.0000 de habitantes (más que Bilbao, por ejemplo). La VIII Región tiene cerca de 2.000.000, o sea un mercado por si mismo, que baila al ritmo de Santiago (el estadio de la final U de Concepción con Colo Colo lo prueba), porque nadie se atreve a poner el dinero para cambiar el disco.
Quizá no es cuestión ni siquiera de dinero, sino de gestión y perseverancia. Esperemos que un renacimiento de Concepción ayude o que en la U de Concepción entiendan la vitrina gigantesca que tienen en un club exitoso. Si no, habrá que esperar que me haga cargo de Lota Schwager.
