¿Y para cuando el fallo?

Hace algo más de un mes se terminó el campeonato de la Primera B, sin embargo en un hecho que parece importarle a nadie (o a muy pocos), aún no se decide el destino de la apelación de los clubes Copiapó y Fernández Vial, la que decidirá cual de los dos descenderá definitivamente a la Tercera División.

Para los que no saben, el asunto es que Copiapó debía pagar las cotizaciones previsionales en el plazo de una semana. El plazo vencía el día 31 de octubre, que este año fue feriado y además ese fin de semana se jugó la fecha decisiva para el descenso por puntos. Como se sabe, en cancha Vial perdió la categoría y los dirigidos de Cossio se salvaron. En mi opinión, los dirigentes del club de la Tercera Región esperaron el resultado del partido para saber si valía la pena pagar. La primera sala del Tribunal de Penalidades de la ANFP falló en contra de Copiapó descontándoles 3 puntos, lo que les manda a Tercera. Contra esa resolución Copiapó apeló ante la segunda sala del Tribunal y este es el recurso que aún no se falla, ya que el 18 de noviembre el Tribunal determinó que debe efectuar nuevas diligencias antes de fallar.

El problema tiene bastante gravedad, ya que los jugadores que pertenecen a los clubes viven en la incertidumbre acerca de sus destinos definitivos, porque si el club baja, todos quedan libres. Por ello ninguno ha podido buscar un nuevo destino, mientras se dilata una cuestión que debería estar zanjada hace mucho tiempo.

Sin embargo eso no es todo, resulta que el Tribunal acaba de darse cuenta que los equipos presentan las planillas firmadas, pero no necesariamente pagadas, por lo que ha comenzado a investigar la real situación de pago de los dos equipos involucrados. Debido a lo anterior los jugadores han optado por esconderse y no declarar nada relacionado con el pago de sus remuneraciones, ya que cualquier dicho que se le escape a alguno de los jugadores puede significar el descenso de alguna de las entidades involucradas y la perdida de la poca esperanza de cobrar lo adeudado o de tener equipo asegurado para la próxima temporada.

En medio de este hermetismo, ha trascendido que a los jugadores de Copiapó se le adeudan varios meses de sueldo lo que de confirmarse decretaría el descenso del club de la Región de Atacama. En todo caso la situación en Fernández Vial tampoco es de las mejores, ya que se sabe que a lo menos se deben dos meses a varios jugadores.

Pero más allá de cómo se defina este asunto, me parece totalmente absurdo el método de que se pruebe el pago de sueldos por planillas firmadas por los jugadores, que está demostrado que no garantizan nada. Me parecería básico que en vez de las famosas planillas, se usara comprobantes de depósitos o bien de algún tipo copia de giro electrónico.

Eso, por una parte y por otra la poca diligencia del Tribunal que no termina de definir algo que debió quedar definido antes de que el campeonato terminara.
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