Juan Román Riquelme, de Boca Juniors, empuja con la suela de su zapato derecho a la pelota, y la hace pasar entremedio de las piernas de Mario Yepes, defensor de River Plate que todavía se arrepiente de haber salido a buscar al 10.
Entonces el vencedor, sonríe ante el triunfo inminente.
Puede que no haya sido necesario ironizar, pero la tentación de aplastar a tu rival moralmente, sobretodo si hay espectadores, se acrecienta y sin darte cuenta lo haces.
De repente estando en una cancha de fútbol. No importa el resultado, la pelota entre tus pies, la pisas, la acaricias, te disfrazas de distraído; tu rival se descuida, e “ironizas” con él: Le haces pasar la pelota entre las piernas. Sí señor, un túnel, un caño, como quieras. Que simple que parece.
Ni siquiera te sientes culpable de la humillación que es parte tu rival, porque caen aplausos, y te emociona. Denotas que eres hábil, sagaz, rápido mental y físicamente, mientras que acusas a tu oponente de torpe y lerdo.
Qué horrible es ser víctima de un túnel. Es que te golpea, te mata, te averguenza; y tu autoestima al piso.
Qué mágico es ser el victimario, porque el público grita “Oleee”, como si fueras un torero que retira la daga ensangrentada después de haber puesto una certera estocada. La estocada de la ironía como arma letal.
PD.: El domingo en la Bombonera, CharlaTécnica tendrá un enviado especial; viajo a ver el partido, así que el lunes tendré fotos exclusivas :D