La mayor parte del tiempo, Estudiantes tuvo el control de la pelota y las acciones, dominando un partido que no supieron resolver frente a una defensa que saco todo lo que le llego, un portero que respondió cuando las cosas se complicaron y la dupla D’Allesandro-Nilmar que supo darle respiro a un equipo que se quedo con 10 jugadores desde el minuto 24 con la salida de Guiñazú por doble amonestación.
Estudiantes abuso de los centros y pelotazos sin destino, que fueron bien controlados por la defensa brasilera y que a medida que avanzaba el partido, le facilitaron la tarea al equipo visitante.
El minuto 24 fue clave en el partido, la expulsión de Guiñazú hizo pensar que se complicaba todo para el Internacional, sucediendo todo lo contrario. Minutos más tarde, cuando Estudiantes buscaba capitalizar su ventaja numérica, un avance del incansable Nilmar terminó en un penal sin discusión provocado por Desábato y que Alex transformo en gol. Estudiantes sintió el golpe y por varios minutos no pudo superar a un rival disminuido que se las arreglaba para tener un par de opciones que pudieron terminar en un 2 a 0 lapidario.
La segunda parte fue casi un monologo de los argentinos que dominaron las acciones sin generar peligro real en el arco del Inter, equipo que se refugió, cuido su ventaja y apelo al contragolpe.
La revancha se desarrollara la próxima semana en Porto Alegre y se espera una fiesta que puede coronar al primer equipo brasilero campeón de la Copa Sudamericana.
