Mágica noche en “El Teatro de los Sueños”

El ticket y el autógrafo (?) de Llorente

Debo confesar que, por distintas causas o motivos, nunca pude ir al estadio a ver la Selección Chilena de Don Marcelo Bielsa. Por ejemplo, para el mítico Chile – Argentina, yo me encontraba en Coquimbo en un congreso científico iberoamericano (el no estar en el estadio fue “compensado” con ver la cara de LTA de los argentos presentes en el bar del casino). La noticia que el Athletic Club de Bilbao, con el Maestro a la cabeza, vendría a Manchester a jugar contra el poderoso Manchester United por la Europa League, me alegró de sobremanera y me sentí obligado de alguna forma u otra de ir al estadio y saldar esa cuenta pendiente, de observar en terreno el funcionamiento de un equipo de Bielsa. Este es el resumen de una noche llena de emociones.

Conseguir el ticket fue una historia aparte. No quedaban muchos tickets baratos y, como ninguno de mis amigos quiso ir debido al alto precio de las entradas, compré un ticket bastante caro, pero con la salvedad que (según la página web) quedaría cerca de la cancha, ni comparado cuando fui al partido de la Champions League contra el Otelul Galati, en donde quedamos muy arriba y se veía la cancha pequeñísima.

Entonces, cámara en mano y con la gloriosa camiseta del AC Fogoneros puesta sobre la ropa, partí rumbo al Old Trafford. Ya al llegar, se respiraba un ambiente de fiesta. Los vascos se hacían notar desde la entrada al estadio. Quise sacarle una foto a un vasco vestido con banderas del Athletic, a lo cual accedió amablemente. Su amigo, al escuchar mi acento, me pregunta “y esta foto, ¿dónde saldrá? ¿En Argentina?”, a lo cual contesto “no, soy de Chile” “¿Chile? ¡Gracias por mandarnos a Bielsa, hombre!”. Después, pasé por donde ingresan los buses al estadio, observando cómo los vascos gritaban cánticos de apoyo a los suyos mientras descendían del bus. Al terminar todo, un viejito grita “¡Vamos a la cancha, que ya los hemos acojonao bastante!”.


Al entrar a la cancha, me sorprendo por lo cerca que estoy de la cancha. Pero quedé aún más sorprendido por quedar junto a las bancas de suplentes. Sorpresa total. Y lo mejor de la noche, es levantar la cabeza y mirar hacia la galería visitante y observar la verdadera marea humana que eran los hinchas del Athletic. Cantaban de forma ensordecedora, y hacían sentir su presencia de tal forma que parecían locales.

En el momento del precalentamiento previo (?), los leones de Bielsa salen a la cancha, el estadio se viene abajo. A lo lejos, veo al Profe Bonini alentando a los suyos mientras hacen los ejercicios, de la misma forma que lo hacía con nuestros jugadores. Mezcla de nostalgia y emoción. Los del United también salen, recibidos con un tibio aplauso y una silbatina enorme por parte de los vascos.

Salen los equipos a la cancha, es el momento del partido. El estadio, alrededor de un 80-90% de capacidad, recibe a los jugadores. Mientras los jugadores y el árbitro se forman delante de las cámaras, el Profe Bonini pasa a sentarse en la banca, a no más de cinco metros de donde estoy. Le grito “¡Profe Bonini, de Chile, toda la suerte hoy!” y él me mira, sonríe y asiente con su cabeza. Primera #emocion de la noche. Luego, cuando los jugadores pasan a saludarse entre ellos, veo que el Profe Bielsa sube a la banca y queda a la misma altura donde me encontraba. Rápidamente, le grito “¡Profe Bielsa, de Chile!” y le extiendo la mano. “¡Toda la suerte hoy!” le digo y él, con su típico gesto de sonreír mientras agacha la cabeza, me estrecha la mano. En ese momento, no pude decir nada más, sólo atiné a volver a mi asiento con una enorme sonrisa, y me decía que esa noche no podía ir mejor. Cuán equivocado estaba.

El Maestro Bielsa

Dejé de tomar fotografías y me dediqué a ver el partido. La cercanía del campo de juego con mi posición no me dejaba ver tan bien la disposición táctica de ambos cuadros; además, ya hay bastantes análisis del partido en sí, por lo que sólo me referiré a ciertos pasajes del encuentro que pienso merecen ser mencionados.

Como comentaba anteriormente, la hinchada del Bilbao llenaba el estadio con sus cantos, dejando en claro que no querían ser comparsa en esta fiesta y, junto con la presión incesante de los primeros minutos por parte del Athletic, parecía que el United estaba descolocado mentalmente, por lo que decidieron aguantar los embates vascos.

Cuando mejor jugaba el Athletic, se viene una contra letal del United, anotando Rooney para los (ahora) locales. “Injusto”, pensé, “ojalá que no se desmoronen con ese gol”. Craso error: el Athletic, con un temple que sólo los grandes equipos tienen, siguió atacando, casi sin sentir el golpe. El United, sin ideas, y abrumado por la presión de la visita (y, quizás, del incesante coreo de los hinchas vascos) se dedicaba a contragolpear. Y en una jugada típica de Bielsa, desdoble por la banda y centro al área pequeña, cabecea Llorente casi sin marca para decretar el empate parcial. Completamente merecido. Celebré apretando el puño.

En el segundo tiempo, el nivel de los equipos se separó aún más. El Athletic salió a matar, mientras que el United, con una pasividad que exasperaba, dejaba que los minutos corrieran. Vino el segundo gol (no lo recuerdo muy bien, la verdad, pero en la repetición se ve que fue golazo), y lo celebro con un poco más de energías. Después, la jugada polémica: Evra pierde el zapato (!) y juega el balón. El árbitro cobra tiro libre indirecto (según lo que sé, es falla técnica el jugar sin zapatos) y la mitad del equipo rojo se queda reclamando. Tiro largo al área del United, alguien patea, De Gea da rebote y, en un pique sensacional, Iker Muniaín decreta el 1-3 parcial y desata la alegría de los vascos en el Old Trafford. Salté de alegría de mi asiento, no lo podía creer, estaba presenciando un hecho histórico.

La gente comenzó a abandonar el estadio, Chicharito Hernández puteaba al cuarto árbitro, Rooney con los brazos en jarra al medio con cara de WTF?… ¿y Bielsa? Llamando a los jugadores a que reanudaran el juego lo más rápidamente posible, tal como lo hizo en Colombia ese día de la clasificación a Sudáfrica 2010. Después, la tercera #emocion de la noche: cambio en el Athletic, sale Llorente y entra Toquero a la cancha, y el 9 vasco se sienta donde mismo estuvo el profe Bonini (quien estuvo todo el segundo tiempo con los suplentes trabajando) y un chino le pide un autógrafo a Fernando, el cual accede gustoso. Ni tonto ni perezoso, le digo al chino que le pida un autógrafo para mí también, y justo (!) viene la compensación del penal (no vi que fuera mano intencional) y el segundo gol de Rooney, con lo que Llorente no pescó ni en bajada al chino por esos instantes. Por suerte, le dio otro autógrafo y me lo entregó. Día redondo.

El gol de Rooney despertó al United, pero ya era muy tarde. Los chicos de Bielsa han obtenido un triunfo histórico, jugando de una forma increíble, dejando sin ideas al subcampeón vigente de Europa y segundo en la Premier League. El juego desplegado por el Athletic esa noche dejó atónitos a todos los asistentes a ese estadio, no por nada llamado el Teatro de los Sueños. Iker Muniaín se graduó de crack, jugó un partidazo llevando los hilos del equipo. Es un monstruo en potencia, tiene un control del balón y una técnica en velocidad que impresiona y conmueve. Además, tiene una gran visión de campo (le vi tirar un cambio de frente perfecto ahogado contra la raya sin mirar al receptor) y es solidario en la recuperación de balón.

Como lo comentaba, la columna vertebral del Athletic es de primer nivel, con el arquero Gorka Iraizoz que cumple cuando es exigido, el central Javi Martínez que es un crack, el ya mencionado Muniaín y Fernando Llorente, que maneja muy bien la posición de 9 y sabe con la pelota en los pies. Quizás le falta girar mejor para quedar en posición de tiro. Para mí, fue una noche mágica, en la cual saldé una de mis deudas futbolísticas y fui partícipe de una noche que quedará en el recuerdo. La lección de fútbol total dada por el Maestro Bielsa y sus muchachos será motivo de discusión durante mucho tiempo, pero como el mismo maestro dijo, esto no es nada si es que no se gana en San Mamés. Espero que este equipo llegue muy alto, por Bielsa, por los chicos, por el Athletic, por la afición vasca y por el fútbol en general.

Una nota al final: no estoy de acuerdo con la existencia de las barras bravas en Chile ni en ninguna parte del mundo, pero sí es cierto que el aliento de los aficionados es parte importante de este deporte. Ir a Old Trafford, tal como están las cosas ahora, es más parecido a ir al teatro o al cine que ir a un estadio de fútbol propiamente tal. Este partido terminó por confirmar mi desprecio por el mercantilismo presente en el modelo de negocios que es el Manchester United (ver el partido rodeado de asiáticos que le sacaban fotos hasta a la cal de la línea molestaba hasta a los aficionados ingleses del Utd), y mi aprecio por ejemplos como el Athletic Club, equipo que sigue fielmente sus tradiciones y no las transa por unos euros más.

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92 comentarios

  1. Novita... Centro atrás es medio gol...

    Saludos, contertulio… gracias por compartir esa inolvidable experiencia… si uno desde Chile disfrutó y se emocionó con el juego del Bilbao, no puedo ni imaginarme como lo hizo ud.

    Grande, Bielsa…

  2. Felipâo

    Gran post viejo, te pasaste con compartir tu vivencia, y como dijo un contertulio más arriba, si nosotros por TV disfrutamos del partido del Athletic, que más sería en el mismo estadio. Saludos!

  3. Que buena, que envidia.

    En cuanto al tema barras, es un mio que sin barras no hay cantos ni aliento al equipo. En enero fui a un partido Espanyol vs Barca en el estadio del Espanyol (Cornella-El Prat) el estadio era 100% del Espanyol y sin barra cantaban mucho más que cualquier hinchada en Chile.

  4. Ver un partido en algun pais futbolero de Europa…priceless.

    Me acuerdo que fui a ver un Fulham v. Arsenal en Craven Cottage, con tripleta de Titi Henry incluida. Se vive diferente el futbol alla, casi de una manera indescriptible.

    Notable el post!

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